Acelerar el proceso de cambio

cambio

En julio del 2013 se continúa gestando lo que en un futuro será el nacimiento de una nueva cultura, una nueva forma de entender la vida, la toma de conciencia de muchas personas en busca de nuevos paradigmas basados en la solidaridad , el respeto entre los seres vivos y en una coexistencia sostenible en nuestro planeta.

La actual crisis económica y fundamentalmente de valores, sumado al descubrimiento de quienes están siendo los responsables directos e indirectos de la presente situación está produciendo el despertar de mucha gente.

El hecho  de que un conjunto importante de personas estéaccediendo a  las fuentes reales deinformación mediante las redes sociales e  Internet, le está ganado la batalla a losmedios de comunicación tradicionales (radio-televisión, periódicos, revistas, etc.)que trabajando al servicio de corporaciones desvían la atención de la gente delos verdaderos problemas e impiden que se conozca a los auténticos responsables.

Por distintoslugares del planeta están naciendo grupos y movimientos sociales que  manifiestan de diversas formas la indignaciónante las secuelas de las actuales estructuras de poder.

No es tanimportante, de momento, el número de activistas sino el amplio respaldo quetienen ante la opinión pública.

Muchos intelectuales se están haciendo eco de este clamor popular y desde diferentes ámbitos están colaborando para que esa vanguardia que hoy está saliendo a la calle y se está organizando de diferentes maneras, tengan una visión lo mas objetiva posible de cuales son las principales y prioritarias dificultades que hay que resolver como así también contra que organismos e instituciones hay que enfrentarse y también colaboran para revelar quienes son las personas, con nombre y apellido, que dictan el guión de este macabro y fratricida teatro que se han ido creando a lo largo de las últimas décadas.

Esta labor no es fácil, porque para comprender los orígenes de este “global desorden” hay que remontarse a varios siglos de historia. Historia de ambiciones y codicia desmedidas de reinos, tribus, clanes, etc. cuyos líderes han  gozando de privilegios a costa de cruentas ysanguinarias guerras y batallas creadas fundamentalmente  para la expansión, dominio y explotación de los recursos de los territorios, muchas veces disfrazadas con tintes patrióticos o religiosos, cuando en realidad a la vista de los resultados  la gente entregaba sus vidas para que las grandes fortunas de las diferentes épocas incrementasen sus riquezas

Al día de hoy sigue pasando lo mismo, y aunque las guerras no son el principal instrumento de control y conquista del poder, (aunque las sigue habiendo), la gente sigue entregando su vida para la conveniencia de unos pocos. Y entregar la vida no solo significa morir en un campo de batalla, sino que también entregan  sus vidas aquellas personas que tienen que dedicar gran parte de su tiempo para subsistir, muchas veces en condiciones indignas, aquellos que no tienen alimento para llevar a su boca o a la de sus hijos, los que no tienen donde cobijarse, los que se ven obligados a dilapidar sus vidas en trabajos mal remunerados y muchas veces en malas condiciones de salubridad. Entregan sus vidas los que están atrapados por el consumismo de productos innecesarios y que para adquirirlos les dedican horas y horas de trabajo.

Es evidente que a lo largo de los años se han ido desarrollando diferentes estructuras sociales y económicas, en muchos casos instrumentadas por los gobernantes o políticos de turno, que hoy están quedando obsoletas y que están generando mucho daño a las personas, a los seres vivos y al medio ambiente. También es obvio que quien está escribiendo este texto o que quienes lo están leyendo en más o menos tiempo real no veremos grandes cambios en lo que nos queda de vida.Pero si estamos plantando la simiente de algo nuevo y en muchos aspectos estamos viendo los primeros brotes de lo que será un maravilloso escenario natural.

Reconducir la conducta y los hábitos de los habitantes del planeta llevará años. Apartar del poder a aquellos que están fracasando con sus formas de entender el control del mundo no se hace en poco tiempo. Lograr que se imponga una cultura “universal”, al servicio de todos, es una ardua tarea. Pero no es una utopía como muchos nos quieren hacer creer. Y no lo es porque al día de hoy la humanidad dispone de la tecnología y los recursos humanos necesarios para ir mejorando progresivamente las condiciones de vida y la sostenibilidad del planeta. Una utopía sería pretender que estos cambios se realicen en un espacio corto de tiempo.

Entonces ahora se trata fundamentalmente de intentar acelerar este proceso de cambio, porque cuanto menos tardemos mas posibilidades tendrán las futuras generaciones de vivir en un mundo sin tantas atrocidades, sin tanta inconciencia por parte de quienes por ignorancia no cuidan ni protegen su entorno, sin tantas diferencias sociales que generan violencia, sin ideas equívocas  sobre las religiones que han causado y causan tantas muertes innecesarias y sobretodo para que las personas podamos administrar mejor el  tiempo vital del que disponemos como consecuencia de nuestra naturaleza física y así poder disfrutar de tantas cosas a las que hoy por hoy, la mayoría de los humanos, apenas podemos dedicarle pequeños instantes de nuestra existencia.

Para acelerar este proceso simplemente hemos de informarnos e informar,  aprender y enseñar cuales son las causas que nos han llevado al estado actual. Dependiendo de la situación geográfica los orígenes y la gravedad de los problemas difieren, pero hay un denominador común: Las grandes fortunas que controlan el poder económico y que están ocasionando daños de diferente tipo, algunos de los cuales serán irreversibles en poco tiempo como el deterioro de determinados ecosistemas, la contaminación sistemática de muchas zonas del planeta con el vertido de residuos tóxicos, la contaminación de la atmósfera, el agotamiento de los recursos energéticos y otros daños que ya son irreversibles como la extinción de especies biológicas.

Lo más grave, sin duda, es el costo en vidas humanas que están causando con la mala gestión de los recursos. Es verdaderamente indignante que la consecuencia de la especulación con alimentos, como los cereales, sea la muerte , (que debería llamarse asesinato), por hambre de tanta gente solo para el enriquecimiento desmedido de unos pocos o con el objetivo de exterminar a los que ellos llaman “la masa sucia”, o los sectores mas marginales de la población mundial.

Desde mi punto de vista hay tres aspectos importantes en la estrategia necesaria para acelerar un proceso de cambio. En primer lugar es la actitud individual de quienes estamos dispuestos a colaborar en esta causa. Debemos apartar de nuestros sentimientos el odio y el rencor, si bien muchos responsables de este lúgubre escenario son merecedores de las peores consideraciones, el hecho de odiarlos o de sentir rencor hacia ellos lo único que puede ocasionar es cierta ceguera que nos impida analizar y entender las razones de sus actos desde una óptica racional. Nuestra actitud debe ser positiva y alegre. Nos ha de motivar el hecho de estar formando parte de un grupo de gente solidaria que persigue uno de los sentidos más importantes de nuestra existencia que es el de contribuir en la evolución de los seres humanos para mejorar las condiciones de vida delas futuras generaciones y la mejor convivencia con el entorno y con los seres que habitan nuestro planeta.

Otro aspecto importante es la credibilidad de los argumentos que exponemos a la hora de explicar y enseñar el porque son necesarios los cambios. La gente esta bastante harta de mentiras y falsas prédicas, de promesas incumplidas y de fórmulas mágicas. Es mejor permanecer callado o aceptar la ignorancia en algunos temas que entrar en discusiones o polémicas estériles de donde saldremos mal parados. Por el contrario, cuando no tengamos respuestas o ignoremos algunos detalles de algún tema, esto se tiene que convertir en un incentivo para indagar sobre ese asunto. La humildad se tiene que convertir en nuestro mejor aliado en contra dela arrogancia y la soberbia de otros.

Por último: La paciencia. No tenemos que precipitarnos ni crear falsas expectativas a nadie porque las consecuencias de hacerlo sería que a mediano o largo plazo frenaríamos el proceso. Mucha gente, con excelentes intenciones, está desarrollando movimientos, estructuras organizativas, frentes, grupos, etc. en los cuales se plantean estrategias para obtener cambios a corto plazo. El fracaso de estas iniciativas puede ocasionar en muchos casos el desánimo y la futura inacción de las personas que intervienen en esos actos o de quienes los observan desde afuera a la expectativa de los resultados. Es verdad que muchas situaciones a niveles locales, regionales o territoriales son insostenibles. Pero para que el proceso no fracase se tiene que sustentar con bases sólidas y hay que esperar que se reúna, en cada caso, la llamada “masa crítica”. Por eso es necesario que, entre otros mecanismos de comunicación, aprovechemos las actuales circunstancias tecnológicas que nos permiten informarnos fluidamente para determinar con precisión cual es la mejor estrategia a seguir teniendo en cuenta el respaldo popular necesario que garantizará el éxito. Es importante crear unidades conectadas entre si en donde la gente pueda debatir, informarse y aportar ideas. Desde las pequeñas poblaciones hasta las grandes ciudades.

Otro cambio positivo que se está produciendo es que cada vez surgen mas comunicadores, periodistas, catedráticos y personalidades con unas trayectorias que respaldan sus palabras que van asumiendo un serio compromiso mediante la divulgación de sus ideas, muchas veces con el riesgo de ser apartados de sus lugares de trabajo o de reducir los ingresos que obtienen por sus labores en medios que no comparten sus ideologías.  Hay que alentar a esas personas y pedirles que no se distraigan con las provocaciones ni con los debates de ciertos temas que se convierten en “grandes noticias” sin serlo. Que no se olviden cuales son las verdaderas causas de los problemas y que sigan investigando sobre quienes son los responsables para evitar que éstos, a veces amparados en las leyes, sigan permaneciendo en el anonimato o gozando de impunidad ante los graves delitos que cometen contra la humanidad.  Y sobretodo que informen correctamente, con datos contrastados, haciendo mención a las fuentes para no dar lugar a la desconfianza ni a perder credibilidad. También hay que alentar a aquellos gobernantes y a sus equipos de colaboradores quienes desde algunos lugares del planeta, aún sin hacerlo a la perfección, están consiguiendo objetivos importantes como dotar a un mayor número de personas del derecho al trabajo,  a la educación y a la sanidad, que construyen viviendas sociales y que protegen el medio ambiente. En la mayoría de los casos manteniendo una considerable distancia e independencia de los actuales organismos reguladores de la economía mundial. También muchos políticos y ayudantes que desde su pequeño ámbito local tienen una actitud ejemplarizante y nos demuestran que es posible vivir en un mundo mejor.

También apoyemos a esas personas que le dan una gran importancia a disfrutar, mediante el conocimiento, de nuestra vida espiritual. A quienes nos enseñan a ganar autoestima y a crecer individual y colectivamente como personas, a saber sobrellevar y superar las situaciones difíciles y a apreciar lo bueno que nos ha pasado y nos está pasando. En cualquier acto de nuestra vida la actitud que elegimos para afrontar las circunstancias determina gran parte del éxito o del fracaso. Una buena estructura mental alejada de malos pensamientos facilitará bastante nuestro camino.

Entre todos conseguiremos que las futuras generaciones puedan habitar este hermoso planeta habiendo superado las malas herencias recibidas en busca de lo que todos anhelamos: una vida con muchos momentos de felicidad.

Oscar Luisi Romero

Click aquí para comentar este tema en el foro

loading...
Comparte esta publicación

Relacionados

1 Comentario

Deja un comentario